jueves 28 de junio de 2007

La Tercera Misión de la Universidad: El reto de la Transferencia del conocimiento

La Tercera Misión de la Universidad: El reto de la Transferencia del conocimiento
En la última década del siglo XX se ha iniciado un movimiento de revisión sobre la misión de la universidad en la actual sociedad del conocimiento, incorporando a sus funciones tradicionales de enseñanza superior y de investigación una tercera que, según las propuestas principales, se basa en el desarrollo de la llamada "tercera misión" en el ámbito de los tres ejes vertebradores siguientes: emprendimiento, innovación y compromiso social. El análisis justificativo y el plan de cómo llevar a cabo la nueva misión con cierto éxito se presenta como un tema de importancia capital en la UE, dados los objetivos planteados para la universidad europea en el horizonte 2020 de una Europa del Conocimiento.


Eduardo Bueno Campos
Catedrático de Economía de la Empresa
Y Director del IADE-CIC de la UAM

Al finalizar el siglo XX surge en el ámbito académico y en el Sistema de Ciencia y Tecnología anglosajón, a uno y a otro lado del Atlántico, pero muy especialmente en el Reino Unido, una corriente de opinión crítica y revisora del papel generalmente aceptado de la Universidad en su función como agente relevante en el Sistema de I+D+I y protagonista del proceso de transferencia del conocimiento tecnocientífico en el mismo, que fue rápidamente seguida por algunos universitarios y científicos de determinados países europeos, básicamente del centro y norte del continente. Además, en ese momento tal posición venía justificada por la nueva concepción que se venía construyendo de la sociedad y su economía basada en el conocimiento, tal y como venían propusieron autores como Bell (1973) y Drucker (1965 y 1993), en coherencia con lo que al final de la pasada centuria los historiadores de la ciencia decidieron bautizar a aquélla como el “siglo de la ciencia” (Sánchez Ron, 2000).

Este nuevo pensamiento, iniciado en la anterior década de los noventa, es el que va a ser objeto del contenido de las páginas de este trabajo, que dadas las limitaciones de espacio presentará de forma sucinta las diferentes aportaciones conceptuales que permitan fundamentar las bases para definir la “tercera misión” de la Universidad, en su visión de agente de transferencia del conocimiento que atesora, así como presentar los problemas de su cuantificación y las líneas básicas del debate abierto sobre el alcance, las perspectivas y barreras que inciden en su desarrollo y los cambios y reformas que requiere el sistema universitario, tanto de la UE, como de determinados países miembros, como puede ser el caso de España.En este sentido hay que recordar las aportaciones pioneras de Sheen (1992), Gibbons et a. (1994), Slaughter y Leslie (1997) y Clark (1998), quienes presentaron las primeras ideas de lo que empezó a denominarse la “tercera misión” de la Universidad; planteamiento que fue asumido de inmediato por la Comisión Europea (1995 y 2000), para formular y desarrollar la nueva estrategia de la UE, orientada a la construcción de La Europa del Conocimiento 2020.En este nuevo enfoque sobre la función de la Universidad se han ido sumando ideas y aportaciones para ir revisando y construyendo el papel a desempeñar para ir por la universidad europea en el Sistema de Ciencia, Tecnología y Sociedad en el siglo XXI o en la actual “era de los intangibles” (Bueno, 2007)

En este sentido, se revisa la función tradicional que ha caracterizado a la Universidad hasta el siglo XIX, como institución de enseñanza superior y de iniciación a la ciencia (Martin y Etzkowitz, 2000). Reflexión crítica que lleva a recordar la aportación que llevó a cabo Ortega y Gasset (1930) cuando abordó, en un conocido ensayo, la “misión de la universidad”; ideas que junto a otras más actuales, ofrecen las bases para definir el contenido y alcance de la “tercera misión” de la institución universitaria. Después de la propuesta conceptual se abordarán, como se ha indicado, los problemas de cuantificación o de definición de los indicadores que faciliten su medida y justificar de su financiación y las reformas necesarias en las políticas, legislación y prácticas que afectan la actividad universitaria europea, que de no llevarse a cabo, pueden provocar que la “tercera misión” solo se quede en un proyecto atractivo pero no ser capaz de responder a la competencia creciente,en términos de I+D+I que proviene de países desarrollados y emergentes al Oeste y al Este de la UE; competencia tecnocientífica que puede afectar de forma negativa al crecimiento y bienestar de la sociedad europea en el siglo XXI.

2. Bases conceptuales de la “tercera misión: Enfoques principales

Revisando la literatura existente se puede elaborar un primer esbozo de las bases que fundamentan la construcción del concepto o de las líneas definitorias de la “tercera misión” de la Universidad, ejercicio que se concretará con la presentación de los enfoques principales, lo cual permitirá seguir alimentando el debate futuro sobre lo que realmente representa dicha nueva misión universitaria en este arranque del siglo XXI. En esta línea argumental hay que concretar que a nivel internacional se ha ido revisando la función principal de la universidad como institución de enseñanza superior, heredera de su aparición en el medievo y que perduró hasta el siglo XIX (Martin y Etzkowitz, 2000). Revisión que se ha ido centrando en la emergencia del “nuevo paradigma” de la universidad emprendedora, fundamentación en la que destacan autores británicos y norteamericanos, como es el caso de: Clark (1998), Gibbons et al. (1994), Slaughter y Leslie (1997) y Ziman (1994).

Pero, llegado este momento, parece obligado reconocer la aportación relevante y precursora que sobre el tema de una nueva misión de la universidad llevó a cabo Ortega y Gasset (1930), cuando en ésta fecha publicó su ensayo sobre La Misión de la Universidad indicando que “en la Universidad reciben la enseñanza superior todos los que hoy la reciben. Si mañana la reciben mayor número que hoy, tanta más fuerza tendrán los razonamientos que siguen. ¿En qué consiste esta enseñanza superior ofrecida en la Universidad? En dos cosas:

La enseñanza de las profesiones intelectuales
La investigación científica y la preparación de futuros investigadores”
En definitiva, para el filósofo español “la Universidad enseña a ser médico, farmacéutico, abogado, economista, administrador público, profesor de ciencias y de letras en la segunda enseñanza...; pero además, “se cultiva la ciencia misma, se investiga y se enseña a ello”.

La enseñanza superior, consiste, en definitiva, en profesionalismo e investigación, si bien para él y en su época "en España la función creadora de ciencia y promotora de científicos está aún reducida al mínimo, pero no por defecto de la Universidad como tal, no por creer ella que no es su misión, sino por la notoria falta de vocaciones científicas y de dotes para la investigación que estigmatiza a nuestra raza"; diagnóstico crudo y pesimista que en los tiempos actuales se ha ido corrigiendo, a pesar de continuar España siendo deficitaria de cultura científica y del reconocimiento social del sobre el papel a desempeñar por la ciencia y por la investigación en la sociedad y que debe llevar a cabo la Universidad.

Asimismo, este autor señaló que a las dos tareas primordiales a institución universitaria, siempre entrelazadas, de l hay que añadir una tercera, ya que el universitario debiera recibir algo de “cultura general” que le permita intervenir en la actualidad, en la sociedad en que vive y que le permita tener ideas sobre el mundo y la humanidad, en sus propias palabras "que pueda estar a la altura de las ideas de su tiempo, tratando los grandes temas de naturaleza cultural, científica, técnica o profesional"

En resumen, Ortega añade que la Universidad debe incorporar a su misión un tercer aspecto que concreta así:

El compromiso con la sociedad y con su tiempo,por lo que ha de depurar un tipo de talento para saber aplicar la ciencia y estar a la altura de los tiempos” (Vid Ortega y Gasset (1937): La rebelión de las masas).
Estas palabras enlazan con claridad con ideas actuales sobre la “tercera misión”, tal y como hoy la entendemos, ya que se orienta, sobre todo, a la necesidad de saber aplicar la ciencia, es decir, transferir el conocimiento a la sociedad, y poder responder a la demanda social de su tiempo que, en esta época, tal y como se ha indicado, se viene concretando en la “función emprendedora y de innovación”, compromiso de la Universidad como agente de creación y transferencia de conocimiento en la sociedad actual.